UNA EDUCACIÓN PARA LA DIVERSIDAD
¡Hola a todos y a todas! Hoy os traigo una pequeña entrada sobre la diversidad en el ámbito de la educación. Según Jiménez y Vilà (1999) “la diversidad es una característica intrínseca a la naturaleza humana y una posibilidad para la mejora y el enriquecimiento de las condiciones y relaciones sociales y culturales entre las personas y entre los grupos sociales.” Existen muchos tipos de diversidad:
- En el ámbito social: diversidad cultural y diversidad económica.
- En el ámbito físico: diversidad física.
- En el ámbito psicológico: diversidad de ritmos de aprendizaje, de motivación, de capacidades, de maneras de comunicarse, de establecer relaciones afectivas (diversidad afectivo-sexual), etc.
Vivimos en un mundo lleno de diversidad. Todas las personas que conformamos esta sociedad somos diferentes, cada ser humano tiene unas características y necesidades propias, y eso es realmente maravilloso, puesto que, como resultado, se produce un enriquecimiento entre las personas y entre los diferentes grupos sociales.
La diversidad ha existido siempre, aunque antiguamente no había sitio en el mundo para aquellas personas que no “cumplían” con los estándares de “normalidad” impuestos por la sociedad. Cuando digo que no había sitio en el mundo, lo digo literalmente; en la edad antigua se realizaban prácticas segregadoras, es decir, se mataban a los niños/as recién nacidos, ancianos y “minusválidos” con malformaciones, ya que en esa época existían actitudes negativas hacia las diferencias (diversidad), donde entraban en juego, constantemente, las creencias y los estereotipos.
Hoy en día se habla mucho sobre la inclusión, ¿conocéis el concepto? ¿Sabéis en qué consiste un sistema educativo inclusivo? Bien, para aquellos que lo desconocen, la inclusión forma parte de la diversidad y de la equidad, y es sinónimo de incluir y sentirse incluido (emociones y sentimientos). Un sistema educativo inclusivo es aquel que reconoce el derecho a todos los niños/as y jóvenes a compartir un entorno educativo donde “todos son valorados por igual” independientemente de las diferencias percibidas en cuanto a capacidad, sexo, clase social, etnia o estilo de aprendizaje. La inclusión abarca a todo el alumnado, pero pone énfasis en aquellos grupos de alumnos/as que pueden estar en riesgo de marginación, exclusión o fracaso escolar, para asegurar su presencia, participación y aprendizaje.
La educación inclusiva (=escuela inclusiva) es un término maravilloso. Es muy importante incluir y sentirse incluido, ya que se generan emociones y sentimientos muy positivos hacia la educación y hacia la sociedad en general, pero, ¿por qué aún no existe una inclusión total en las aulas? Imaginad que estamos en una carrera de montaña, nos falta poco para llegar a la meta (a la cima), de repente miramos atrás y vemos todo el recorrido hecho, sonreímos por todo lo que ya hemos logrado, pero toca continuar y llenarse de motivación para alcanzar el objetivo, a pesar de que el camino ha estado y está lleno de piedras (burocracia organizativa, valores y creencias religiosas, falta de recursos y apoyos financieros, las creencias de los agentes educativos…).
¿Llegaremos algún día a la meta? ¡Os leo en comentarios!
Por cierto, os adjunto un vídeo para reflexionar:
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