EL VALOR DEL APRENDIZAJE COOPERATIVO
¡Hola a todos y a todas! Hoy os vengo a hablar sobre el aprendizaje cooperativo. El aprendizaje cooperativo es un término genérico usado para referirse a un tipo de metodología basada en un conjunto de procedimientos de enseñanza que parten de la idea de organizar el aula en pequeños grupos, mixtos y heterogéneos, en los que el alumnado trabaje en equipo para alcanzar unos objetivos comunes y resolver problemas, así como adquirir ciertas competencias y habilidades sociales.
Elementos esenciales del aprendizaje cooperativo:
- La interdependencia (positiva): los miembros del grupo deben ser conscientes de que sus objetivos son los de todo el grupo y que su trabajo está vinculado con el resto de compañeros/as. Se necesita la implicación de todos los componentes del grupo.
- La responsabilidad individual y grupal: es necesario que todos asuman la responsabilidad de alcanzar los objetivos, es una manera de evitar que algunos compañeros/as del grupo se aprovechen del trabajo realizado por otros.
- Interacción estimuladora: se deben apoyar, ayudar, respaldar y animar entre los miembros del grupo, de esta manera el trabajo es resultado de un esfuerzo común basado en el compromiso y en el respeto mutuo.
- Habilidades sociales: el aprendizaje cooperativo va un poco más allá de sacar el trabajo adelante; el alumnado debe adquirir o desarrollar ciertas competencias y habilidades sociales. Entre ellos deben comunicarse, tomar decisiones, resolver conflictos, etc.
- Evaluación grupal: el alumnado debe responsabilizarse del proceso de evaluación, es decir, los miembros del grupo deben tomar decisiones sobre aquello que consideran que necesitan mejorar.
Tras esta breve introducción sobre el tema, os voy a comentar un poco mi experiencia con el aprendizaje cooperativo. Antes de entrar en el ciclo formativo de grado superior de Educación Infantil (CFGS EI) mi experiencia con este tipo de metodología era prácticamente escasa. A lo largo de estos últimos años, la educación ha sufrido una serie de cambios que favorecen, en general, a nuestra sociedad (se tiene más en cuenta la diversidad, las emociones del alumnado, se respetan más los diferentes ritmos y necesidades de aprendizaje, entre muchos otros), y aunque los cambios se han producido muy lentamente y aún queda mucho por hacer, existe una gran diferencia entre la educación “de antes” y la actual. En mi etapa de Primaria, ESO (Educación Secundaria Obligatoria) y Bachillerato, el concepto de trabajar en equipo pasaba totalmente desapercibido, por aquel entonces, se percibía el aprendizaje como algo individual, es decir, cada alumno/a se responsabilizaba de su aprendizaje (tareas, trabajos, exámenes…), además este únicamente se generaba a partir de la relación docente-alumnado, no entre iguales.
Empecé a conocer de primera mano el término de aprendizaje cooperativo en el CFGS EI a través de muchos trabajos en grupo, pero esto se intensificó durante el grado universitario. Hoy en día me encuentro en el último año de carrera, y puedo decir que he adquirido mucha experiencia en el aprendizaje cooperativo. Estos últimos años de estudio he trabajado muchísimo en grupo, de hecho creo que el grado en el que más se promueve este tipo de metodología es el de Magisterio (ya sea Infantil o Primaria), y, ¿sabéis qué? Estoy muy agradecida, es una manera de aprender diferente a la convencional, de la cual se puede sacar mucho provecho.
En definitiva, este tipo de metodología permite aprender de tus iguales (tus compañeros/as), conocer diferentes puntos de vista, diferentes maneras de trabajar y diferentes opiniones, así como aprender competencias y habilidades sociales (empatía, respeto, escucha activa…), necesarias para convivir en sociedad.
Os dejo el siguiente vídeo por si queréis conocer más sobre esta metodología innovadora:
¡Hasta pronto!
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